Escrito por 6:53 pm Panorama europeo

Úrsula Von Der Leyen, pequeña gran mujer por quien nadie daba un euro tras desaparecer Merkel, ha demostrado su valía 

foto EuropaPress


Por José García Abad


Úrsula von der Leyen trabaja eufórica para su reelección como presidenta de la Comisión Europea cuya mandato concluye en octubre de 2024. Ha hecho méritos para conseguirlo. 

Debido a la invasión rusa de Ucrania, Ursula se ha crecido con verbo marcial: «Esta es una guerra contra nuestra energía -proclamó en su tercer discurso sobre el Estado de la Unión ante el Parlamento Europeo-, una guerra contra nuestra economía. Y estoy aquí con la convicción de que con coraje y solidaridad, Putin fracasará y Europa prevalecerá». Un discurso que remató con un vibrante «¡Viva Europa!». 

Y en su último discurso, pronunciado el pasado 13 de septiembre, añadió: “Quiero dejarlo muy claro: no vamos a levantar las sanciones. Es el momento de mantenernos firmes y no de hacer política de apaciguamiento. Lo mismo puede decirse de nuestra ayuda financiera a Ucrania. Hasta la fecha, el Equipo Europa ha aportado más de 19 000 millones de euros en asistencia financiera.Y eso, sin contar nuestra ayuda militar”.

Advirtió Úrsula contra la intoxicación informativa. “Este año, explicó, la Universidad de Ámsterdam cerró un centro de investigación supuestamente independiente, financiado en realidad por entidades chinas. Este centro publicaba supuestas investigaciones sobre derechos humanos, desechando como «rumores» las pruebas de la existencia de campos de trabajo forzoso para uigures. Estas mentiras son tóxicas para nuestras democracias.

No nos olvidemos: hemos aprobado legislación para controlar la inversión extranjera directa en nuestras empresas por cuestiones de seguridad. Si lo hacemos por nuestra economía, ¿no deberíamos hacer lo mismo por nuestros valores?. 

Y, lo más importante: la presidenta de la Comisión está empeñada en conseguir un fuerte avance hacia una mayor unión política europea.  

Ganó la presidencia por los pelos

Tenía motivos para disfrutar lo que podía calificarse de milagro. Era la primera mujer que ostentaba este cargo, como había sido la primera mujer que desempeñara en su país el cargo de ministra de Defensa de Alemania; no había sido primera ministra o ministra de Finanzas en su país, ni era economista o abogada, como sus seis antecesores en la dirección europea durante los últimos veinte años (Thorn, Delors, Santer, Prodi, Durão Barroso y Juncker), sino médica; tenía que enfrentarse con poderosos candidatos y parecía muy poca cosa comparada con Angela Merkel.

De hecho ganó por solo nueve votos en el Parlamento Europeo, pero contó con el fuerte apoyo de Emmanuel Macron, empeñado en la refundación europea que valoró el militante europeísmo de Úrsula, su mentalidad progresista demostrada en el ala progre de la democracia cristiana alemana de la CDU, así como su francofonía al haber nacido y estudiado en Bruselas,  y, desde luego, el apoyo de Merkel, que siempre pudo contar con Ursula aunque este entusiasta apoyo de Ursula no fue tan reverencial como para no expresar importantes discrepancias con la canciller, normalmente desde su izquierda. 

Emmanuel Macron regaló a Ursula una especie de gobierno de coalición que el presidente francés tramó a puerta cerrada, con nocturnidad y alevosía, formado por populares, socialistas, liberales, e incluso un verde. 

En su año de gobierno Ursula von der Leyen se ha ganado la admiración, o al menos el respeto de las grandes figuras de la Unión, especialmente en la forma de gestionar la pandemia, para lo que sus colegas temían que no tendía la capacidad requerida. Sin embargo, se ha crecido en la tarea y ahora cuenta con la simpatía de la opinión europea y de los presidentes de los países miembros que coinciden en señalar que la Unión inicia con ella uno de sus momentos históricos al haber servido el Covid como partera de una Europa más fuerte.

Esta pequeña gran mujer

El gran impulso europeo se lo debemos a Putin, pero, obviamente, en mayor medida a la gran visión de esta pequeña gran mujer alemana, aristócrata, democristiana de bien, medica de profesión por quien nadie daba un euro tras desaparecer del mapa la oronda figura de Ángela Merkel pero que se engrandece por momentos mostrando su valía y sus fuertes convicciones europeas. 

Lo ha demostrado frente a la pandemia y prodigando una cantidad ingente de euros para dar un fuerte impulso económico y social a la Unión. Se ve que ha tenido un Sueño Prodigioso de una Nueva Europa como el de los grandes líderes que en el mundo han sido.

Invertir en poderío democrático

Ha reforzado Úrsula la identidad de los términos Europa y Democracia al entender que «el camino hacia democracias fuertes y el camino hacia nuestra Unión son el mismo», una perspectiva  que amplia al ámbito mundial, empezando por los que quieren y deben integrarse. Cita Úrsula a los Balcanes Occidentales, a Ucrania, a Moldavia y a Georgia, pues ni Suecia ni Finlandia están faltos de democracia. 

“Este es el momento – proclama – de invertir en el poder de las democracias. Este trabajo comienza con el grupo central de nuestros socios de ideas afines: nuestros amigos en todas las naciones democráticas de este mundo”.

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