Escrito por • 12:31 pm• Tribuna Internacional

Vietnam recurre a la “diplomacia del bambú” para convertirse en el próximo dragón asiático 

Isidre Ambrós*

Vietnam aspira a convertirse en una potencia económica regional en el año 2045. Para alcanzar este objetivo, los dirigentes vietnamitas promueven una ambiciosa agenda que incluye amplias reformas estructurales, la modernización del sistema económico y una apuesta decidida por la innovación y las nuevas tecnologías, así como una profunda y radical reforma administrativa. 

Pero estos planes aventuran enormes dificultades para su realización, como son la aparición de tensiones sociales por posibles despidos masivos o la falta de mano de obra cualificada para impulsar la innovación y las nuevas tecnologías. Unas metas que pueden verse obstaculizadas, además, por los efectos de la pugna que sostienen China y Estados Unidos por ampliar su influencia geopolítica. 

Un horizonte que el gobierno de Hanoi confía superar a través de su apuesta por el multilateralismo y la “diplomacia del bambú”, de manera que Vietnam pueda mantener su autonomía estratégica y consolidarse como una potencia regional emergente

A la luz de la actividad política que registra Vietnam se puede concluir que se halla en un periodo decisivo de su historia. Un tiempo en el que, bajo el liderazgo del actual secretario general del partido comunista y hombre fuerte del régimen, To Lam, el país enfrenta una ambiciosa hoja de ruta que tiene como horizonte el 2045, año de la conmemoración del centenario del nacimiento de la República Socialista de Vietnam. 

Para esa fecha el régimen comunista de Hanoi aspira a que el país se haya convertido en la próxima potencia económica de Asia y haya alcanzado el nivel de desarrollo de los países avanzados. 

Para alcanzar este objetivo, el régimen comunista de Hanoi apuesta por impulsar la modernización de su economía con un ritmo de crecimiento de dos dígitos, que le permita promover la innovación, la digitalización y grandes proyectos de infraestructuras, así como atraer la inversión extranjera. 

Todo ello acompañado de una profunda y radical reforma administrativa para agilizar los servicios, que incluirá la reducción del número de provincias y la disminución de ministerios y departamentos del partido comunista. Una iniciativa que seguramente provocará despidos masivos de miles de funcionarios. 

Objetivos todos ellos ambiciosos pero nada fáciles de alcanzar. Su éxito consolidaría a Vietnam como la próxima potencia económica de Asia, permitiéndole escapar de la denominada trampa de la renta media, en la que se han visto atrapadas muchas otras economías en desarrollo. 

Conseguirlo requerirá, sin embargo, grandes dosis de habilidad para equilibrar unas prioridades contrapuestas como son impulsar un rápido cambio administrativo al tiempo que se apuesta por un continuismo político; fomentar la innovación y las nuevas tecnologías al tiempo que apuesta por las infraestructuras o consolidar un fuerte ritmo de crecimiento económico a la vez que se abordan el reto de promover las energías limpias. 

Y todo ello en una época de crecientes tensiones geopolíticas y volatilidad internacional, cuyos efectos podrían dificultar la realización de las reformas internas y cuestionar la “diplomacia del bambú”, que hasta ahora ha practicado Vietnam en sus relaciones con China, Rusia y Estados Unidos sin comprometer su autonomía estratégica. 

Un panorama internacional, basado en un orden surgido tras la Segunda Guerra Mundial, que está en crisis y apunta al alumbramiento de un nuevo sistema en el que los más fuertes impondrán su ley. 

En resumen, un horizonte plagado de obstáculos que, si el país del dragón azul logra sortearlos con éxito, podría consolidarse como uno de los principales protagonistas económicos del nuevo orden asiático del siglo XXI. 

Un éxito que dependerá, en última instancia, de la capacidad de sus dirigentes para gestionar las reformas complejas sin generar tensiones internas, al tiempo que mantienen la autonomía estratégica frente a las potencias en pugna. Isidre Ambrós* Periodista, analista especializado en Asia-Pacífico y autor del libro “La cara oculta de China”

* Isidre Ambrós, periodista, analista especializado en Asia-Pacífico y autor del libro “La cara oculta de China”.  Documento de Opinión IEEE 75/2025. enlace web IEEE 

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