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Virus de la peste porcina africana: el enemigo en el corazón de Europa 

Resumen del Documento de Opinión del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE) realizado  por Alberto Cique Moya teniente coronel veterinario. Dirección de Sanidad del Ejército de Tierra

El sector porcino español observaba con cautela el progresivo desplazamiento por el mundo del virus de la peste porcina africana hasta alcanzar las fronteras de la Unión. El temor a las consecuencias económicas, pero también sociales, que provocaría la pérdida de estatus de libre de enfermedad está detrás de esa preocupación. Esa cautela se ha transformado en alarma al aparecer la enfermedad en el corazón de Europa. 

Por otro lado, no se puede olvidar la posibilidad de empleo terrorista y/o bélico que este agente biológico tiene en un contexto de bioterrorismo o guerra biológica, o porqué no, como Arma de Alteración Masiva con el objetivo de crear estados de opinión interesados.

La peste porcina africana (PPA)  es un claro ejemplo de cómo la lucha contra las amenazas biológicas, transfronterizas o no, se basa en la suma de capacidades, tanto oficiales como privadas, para atajar un brote de una enfermedad de alto impacto económico y no en la lucha particular de la administración o del sector afectado. 

No se puede olvidar que el tráfico ilegal de especies animales ocupa el cuarto puesto del crimen organizado provocando un «…enorme impacto en las poblaciones de diferentes especies, muchas de las que se encuentran actualmente al borde de la extinción…». 

El enfoque medioambiental se fundamenta en la importancia que tiene el aumento «descontrolado» de la población de jabalíes, no solo en las zonas rurales, sino periurbanas y urbanas, lo que ha provocado que se establezcan estrategias de control y de vigilancia para evaluar la situación sanitaria de este tipo de animales, planteándose incluso la posibilidad de construir vallas a lo largo de las fronteras con el objeto de impedir el trasiego de animales salvajes desde áreas «sucias», donde está presente la enfermedad, a áreas libres de PPA. 

La hipotética «implicación militar» en el origen del brote de Bélgica debe hacernos pensar en la necesidad del estricto cumplimiento de las normas militares de repatriación de personal, equipos y vehículos dimanadas del Reglamento Sanitario Internacional. 

Quizá uno de los aspectos claves para evitar la aparición y desarrollo de las diferentes enfermedades que amenazan a la cabaña ganadera, en este caso porcina, sea el fomento y cumplimiento de las medidas de la bioseguridad, sea cual sea la entidad de la explotación, desde las unifamiliares con un animal a las grandes granjas donde hay miles de animales, partiendo de la necesidad imperiosa de realizar controles sanitarios, así como establecer y mantener censos reales y no estimativos de las poblaciones en un área dada. Esto permitirá desarrollar planes y estrategias de prevención y control realistas en caso de brote, tanto en explotaciones intensivas como en extensivas, resultando vital evitar el contacto de jabalíes con cerdos domésticos. Las acciones realizadas en la frontera este de la Unión Europea y los países limítrofes, relativas a la prohibición de mantener explotaciones domiciliarias de cerdos y el control selectivo de poblaciones resulta fundamental, toda vez que los jabalíes no entienden de fronteras. Motivo por el cual, deben establecerse estrategias de control donde estén implicados todos los actores, desde los cazadores hasta los productores, pasando por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y los Agentes de Medioambiente, quienes conocen la realidad de la zona donde la fauna transita en libertad. 

Por otro lado, debe extremarse el control en los movimientos de animales y productos derivados de ellos provenientes de zonas afectadas por la enfermedad por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, así como por los Servicios de Vigilancia Aduanera. 

La concienciación y educación de la sociedad son clave para la lucha contra las amenazas biológicas transfronterizas. PPA es un claro ejemplo de cómo pequeños actos, como la compra de productos de origen porcino sin la preceptiva etiqueta sanitaria o comprados en áreas endémicas y que posteriormente pueden ser utilizados para la alimentación del ganado porcino puede ser el origen de un brote, siendo fundamental realizar una adecuada gestión de residuos de comida derivados de productos cárnicos de origen porcino o de jabalíes para evitar este posible vía de introducción de la enfermedad (como por ejemplo: restos de catering de aviones o barcos). 

En este punto los trabajadores extranjeros tienen una importancia capital a la hora de evitar prácticas de riesgo mediante importaciones de alimentos de origen porcino que pudieran estar contaminados con el virus y que llegaran a sus lugares de trabajo. 

El establecimiento de estrategias de control selectivo de poblaciones debe de tener un carácter transversal implicando a todos los actores interesados, desde los técnicos de la administración y veterinarios hasta los los cazadores, pasando por los ciudadanos sensibilizados con el bienestar animal y los derechos de los animales o los periodistas y sin ninguna duda por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. 

Sin una colaboración estrecha cualquier medida que se tome estará abocada al fracaso. No pudiéndose olvidar la necesidad del control de la garrapata que resulta clave para la prevención de la enfermedad. 

Los planes de prevención y control de la enfermedad se basan en la formación del personal, en la existencia de planes conocidos por todos los actores implicados, el diagnóstico rápido, la existencia de una red de laboratorios que permita confirmar el diagnóstico, así como el sacrificio de los animales y la correcta gestión de residuos de las explotaciones afectadas, unido a una limpieza y desinfección completas. 

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