Escrito por 11:39 am Política

Y Feijóo se atrevió a pactar

Foto EuropaPress

Inmaculada Sánchez

Finalmente hubo pacto. Incluso foto con apretón de manos de Félix Bolaños y Esteban González Pons. Cinco años después y con la comisaria europea de Justicia de testigo el PP de Feijóo ha aceptado renovar el Consejo General del Poder Judicial sin cambiar previamente su método de elección como venía exigiendo. El gallego ha dado un primer paso hacia su emancipación del ayusismo que viene marcándole la agenda desde que asumió el liderazgo del partido. Ha tardado dos años y no se sabe si dará alguno más pero este inesperado acuerdo ondea ya en Génova como nuevo símbolo de autoridad.

La reciente condecoración de Ayuso al presidente Milei, que tanto contrarió al equipo de Feijóo, no llegó a ser el detonante del pacto con el PSOE, que ya venía fraguándose desde que Sánchez diera su ultimátum para fin de mes antes de legislar unilateralmente, pero sí estoy convencida de que reafirmó a los negociadores de Génova sobre la decisión. 

La presidenta madrileña hizo de menos al jefe de su partido, una vez más, el pasado viernes. Lo volvió a ensombrecer copando focos y titulares durante toda la semana, agasajó al referente mundial de la ultraderecha, equiparando al PP con Vox, y terminó recordando en una entrevista que al PSOE de Sánchez, ni agua, ni pactos. Por eso el movimiento de Feijóo va más allá de los nombres del nuevo Poder Judicial.

No ha sido, sin embargo, la osadía del gallego frente a su rival de la Puerta del Sol la que ha movido los hilos de tan inesperado acuerdo. Las togas más conservadoras de la judicatura, las mismas que tan cómodas han vivido estos cinco años de secuestro del poder judicial por la derecha, se removían ya recelosas ante la amenaza de Moncloa de cambiar unilateralmente las prerrogativas del Consejo y su forma de elección reduciendo las mayorías exigidas para evitar el eterno bloqueo.

Lo que tanto Podemos como otros socios parlamentarios del Gobierno venían exigiendo desde hace meses al PSOE para poner fin a la insostenible situación de la justicia se había transformado, al fin, en una amenaza concreta formulada por el presidente del Gobierno en sede parlamentaria y con una fecha: el 30 de junio.

La presión judicial hacia Génova para evitar males peores se fue elevando en los últimos días y la Sala de Gobierno del Tribunal Supremo, su máximo órgano colegiado, pedía este lunes la renovación del CGPJ “sin más demora” tras recibir un escrito de 33 magistrados del Alto Tribunal que exponía los enormes perjuicios derivados de su prolongada interinidad. Entre otros, manifestaba “los muy graves y crecientes problemas que el incumplimiento de la Constitución y de la Ley Orgánica del Poder Judicial y la privación al Consejo General del Poder Judicial en funciones de la facultad de hacer nombramientos discrecionales están suponiendo para el Tribunal Supremo”.

Para conseguir la foto de las sonrisas de Bolaños y Pons el PSOE ha cedido que el reparto de los nuevos vocales sea igualitario: diez para cada uno (aunque quienes saben más que sus nombres aseguran que no hay nadie especialmente agresivo ni politizado en la veintena) y que el PP cubra la vacante que le ‘tocaba’ en el Constitucional con José María Macías, éste sí, un destacado magistrado del sector conservador contra las políticas del Gobierno. El PP, por su parte, acepta que el cambio de la forma de elección se ponga en marcha después de la renovación y se la deja en manos de una propuesta que habrá de hacer el nuevo Consejo dentro de seis meses.

El pacto podría resultar aceptable, dado los radicales desacuerdos de los que venimos, pero solo si la fórmula final para la elección de los vocales no se engancha al conocido mantra de que “los jueces elijan a los jueces” esgrimido por el PP. El origen democrático de los tres poderes de nuestro sistema parlamentario no puede ponerse en cuestión con el subterfugio de la despolitización de la justicia. La elección de quien ejerce el gobierno de los jueces debe tener un control parlamentario y el PSOE no debe ceder en tan relevante principio. Atentos, pues, a dentro de seis meses.

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