Reunión de Trump y Marco Rubio con los representantes de la industria del petroleo en La Casa Blanca
José Garcia Abad
Donald Trump ha actualizado el viejo colonialismo USA disfrazado por un colonialismo sin disimilo, sin complejos, del que chupan, sin vergüenza, los petroleros de países democráticos como Repsol, joya de la Corona privatizada por José María Aznar.
Por si no se han enterado el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz y su presidente Antonio Brufau, tan progre él, Trump presumió en una entrevista en Fox News: “Fue un ataque perfecto. Nos hemos apoderado de todo un país. Nos hemos hecho con 4.000 millones en petróleo en un día. Y esa cifra va a aumentar”.
Y aseguró en una entrevista con The New York Times que Estados Unidos obtendría entre 30 y 50 millones de barriles de crudo pesado venezolano. Mientras Chris Wright, secretario de Energía reconocía que Estados Unidos tenía la intención de mantener un control significativo sobre la industria petrolera venezolana, incluso supervisando la venta de la producción del país “indefinidamente”.
La foto de la vergüenza
Trump no disimula sino que exhibe su latrocinio del crudo venezolano en una foto donde los petroleros, incluido Josu Jon Imaz, hacen la pelota al monarca estadounidense compitiendo en los gestos de aprobación genuflexa, en la que el CEO de Repsol ofreció “invertir con fuerza en Venezuela”
Colabora así Repsol al llamamiento de Trump para hacerse con el control de la lucrativa industria petrolera venezolana que promete multiplicar por tres su producción de crudo en Venezuela hasta aproximadamente los 135.000 barriles diarios y que mantendrá su presencia en este país durante largos años “para beneficiar a Estados Unidos, al pueblo venezolano y al mundo entero.”
El presidente Trump exige que los mayores gigantes petroleros de EE.UU. y Europa entren en Venezuela y aporten al menos 100.000 millones de dólares.”Nuestras gigantes petroleras gastarán al menos 100.000 millones de dólares de su dinero, no el dinero del gobierno. No necesitan dinero del gobierno”, dijo. “Pero necesitan protección gubernamental.”
Diplomacia de cañoneros
Como dice Ali Watkins, periodista de investigación del New York Times: “En Venezuela Trump revive la diplomacia de cañoneros’. Sostiene que “la campaña estadounidense en Venezuela se ha basado en un manual de siglos de antigüedad que emplea la fuerza naval, pero también ha añadido algunos elementos nuevos.
Refiriéndose Watkins a que el año pasado el ejército estadounidense formó una gran fuerza naval en el Caribe, comenzó a imponer un bloqueo en diciembre a los petroleros autorizados que iban y venían de Venezuela para presionar al gobierno de Maduro.
Recuerda que en los últimos días, buques militares estadounidenses han perseguido petroleros a través del Caribe y el Atlántico, confiscando dos. El término ‘diplomacia de cañonera’ se refiere a la amenaza o el uso de la fuerza militar para negociar la política exterior. Tradicionalmente, la “diplomacia cañonera” emplea amenazas y demostraciones intimidatorias de fuerza naval para presionar a una nación soberana a comportarse de cierta manera.
Esto remite según la autora al imperialismo del siglo XIX, cuando los mares eran un campo de batalla clave para potencias globales como Estados Unidos y Gran Bretaña, ya que los barcos eran la forma más rápida de movilizar ejércitos en ese momento.
En el contexto estadounidense, los expertos rastrean ampliamente el término hasta 1853, cuando el comodoro Matthew Perry lideró un grupo de buques de guerra de la Marina hacia la bahía de Tokio, con la esperanza de presionar a Japón para negociar acuerdos comerciales y relaciones diplomáticas con Estados Unidos incluyendo petróleo
Imaz se lanza sin paracaídas
Imaz, más papista que el papa, – por cierto, León XIV ha condenado la agresión de Trump – se ha lanzado sin paracaídas en apoyo del presidente USA a pesar que durante la reunión petrolera en la Casa Blanca en la tarde del viernes 9, los ejecutivos petroleros estadounidense dejaron claro que aún no estaban preparados para cumplir con ello.
Darren Woods, que dirige la mayor compañía petrolera estadounidense, Exxon Mobil, fue especialmente directo. Y Harold Hamm, un magnate petrolero de Oklahoma y uno de los aliados más cercanos de Trump en la industria petrolera, un buscador de petróleo que perfora pozos en zonas no probadas, asumiendo grandes apuestas, se abstuvo de comprometerse a trabajar en el país.
Chevron, cuyo vicepresidente, Mark Nelson, asistió a la infamante reunión del viernes, que ha permanecido en Venezuela mucho después de que muchas otras compañías petroleras estadounidenses se marcharan y que es el mayor productor privado de petróleo en este país se mostró reticente pero se achantó cuando Trump le amenazó: “Si hacemos un trato, estarás allí mucho tiempo. Si no hacemos un trato, no estarás allí en absoluto”, ante lo que Nelson prometió aumentar su producción en Venezuela en un 50 por ciento en los próximos dos años.

