José García Abad
El pasado 19 de octubre se celebró un homenaje a Julián Garcia Vargas, organizado por su familia, por su esposa Araceli Pereda y sus hijos Roldán y Ulises. Un homenaje privado pero que tuvo lugar en el CESEDEN (Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional) y al que asistió la ministra de Defensa, Margarita Robles.

Tuvo Julián condiciones que se les exigiría a todo político pero que no se prodigaron de cultura, sentido común y, en definitiva de condición de hombre de Estado al que sirvió discreta y brillantemente como subdirector de Política Financiera, como presidente del Instituto de Crédito Oficial (ICO), como ministro de Sanidad y Consumo donde consiguió, entre otros avances la cobertura universal de la sanidad y el derecho al aborto, como ministro de Defensa donde reformó el servicio militar reduciéndolo a nueve meses y procedió al reordenamiento territorial de nuestras fuerzas armadas. Fue Enviado Especial de la Unión Europea a Bosnia para la supervisión de los acuerdos de paz de Dayton.
Ojo Avizor se benefició de sus artículos que mostraban su cultura y sus conocimientos históricos y servidor (José Garcia Abad) pudo contar con la entrañable amistad de Julián durante casi sesenta años.
Hablaron en este acto del CESEDEN, que coincidió con la fecha de su cumpleaños, testigos de las distintas etapas del itinerario político y profesional de Julián (Ignacio Vasallo, Enrique Barón, Luis Escauriaza, Enrique Porres, Carmen Ferrero)
Hubo coincidencia general en destacar los valores de Garcia Vargas pero, en mi opinión fue Enrique Barón quien fuera ministro de Transportes, Turismo y Comunicaciones en el gabinete de Felipe González y presidente del parlamento Europeo.
Fue Barón quien resumió lo que expresarían los demás intervinientes sobre la forma de ser del ministro fallecido, quien formó parte de la plataforma que fundó Barón, en la Asociación de Partidos Socialistas que se integraría en el PSOE.
Era prudente, comentó Barón, nunca levantaba la voz. Escuchaba. Eramos 247 cuando nos fusionamos con el PSOE. Ninguno fue al paro. Todos han asumido responsabilidades en una España transicional hacia un estado de derecho. Julián en la primera ley de la democracia, que no fue la Constitución, que lo fue la ley de reforma urgente del sistema fiscal, presentada por Paco Fernández Ordoñez, sin la cual no habría habido constitución el 15 de junio de 1977
Hemos puesto a España en el mapa. Es lo que nos une, gracias a la paciencia y a la labor de Julián García Vargas .
Sacaba un lápiz y nos daba un consejo como un médico de cabecera. Tenemos que estarle agradecidos no solo como político sino también como persona, como español

Sus hijos Roldán y Ulises, compartieron con nosotros recuerdos de momentos importantes para ellos y algunos también para mí, porque los habíamos vivido juntos.

