Escrito por • 11:48 am• Política

Agridulce ecuador de legislatura

Inmaculada Sánchez

Dos años ya desde aquella hábil jugada de Pedro Sánchez de convocarnos precipitadamente a las urnas un domingo de finales de julio tras el batacazo socialista en las municipales y autonómicas. Dos años de legislatura incierta, al filo siempre de uno o dos diputados en las votaciones del Congreso, Dos años sin Presupuestos Generales del Estado. Dos años de sospechas, imputaciones, bulos y corrupción en el entorno del PSOE y del presidente. Dos años del PP reclamando elecciones anticipadas. Dos años de la mano de unos socios parlamentarios que en el último pleno de la temporada, esta misma semana, han impedido aprobar el relevante decreto antiapagones. Pese a todo, para el incombustible Sánchez, “ni tan mal”.

“Hemos aprobado seis de las siete leyes que llevábamos hoy. Ni tan mal”, relativizaba el presidente desde Montevideo el varapalo al Gobierno en el último pleno de la temporada de sesiones del Congreso. En esas tres coloquiales palabras parece conjugarse el espíritu con el que Pedro Sánchez hace frente al complicado mandato que inició tras las elecciones del 23 de julio de 2023.

Contra pronóstico, por supuesto de la derecha, el PSOE no estaba “de salida” en aquella inusual cita veraniega con las urnas. El cercano desalojo de los socialistas de buena parte de los ayuntamientos y autonomías que gobernaban tras las elecciones del mayo anterior no sentenció, contradiciendo los clásicos manuales de sociología, su consecutiva pérdida de La Moncloa. El PP y Vox, que acababan de ensayar su convivencia en gobiernos como el de Castilla y León, Valencia o Murcia, se quedaron sin poder culminar sus bodas en la presidencia del Gobierno. Un inesperado respiro para la izquierda plurinacional del país, que se conjuró para que esto durase, y un martirio para negociadores y muñidores de pactos, que no han tenido un día libre desde entonces.

El aniversario llega, sin embargo, con escasas felicitaciones. El escándalo protagonizado por Santos Cerdán, exnúmero tres del PSOE que lleva ya más de 20 días en prisión preventiva, ha socavado los frágiles vínculos de los socialistas con los aliados que sostienen al Gobierno, al que han concedido una suerte de ‘última oportunidad’ siempre que “esto no crezca más”. Contando los minutos, las horas, los días, las semanas y los meses que el Gobierno pueda resistir, en Moncloa se afanan por ganar tiempo para que los temporales de corrupción escampen y el buen tiempo que traerá la bonanza económica se instale en el ánimo de sus votantes.

La cuestión es que también los socios tienen “sus votantes” , en los que ya enfocan su estrategia en esta especie de ‘tiempo de descuento’ en el que parece instalada la legislatura. Marcar cada cual perfil propio, sin duda, es lo que está llevando al Gobierno a perder dolorosas votaciones, por mucho “ni tan mal” que suscriba la consigna monclovita. Junts, desde un extremo del bloque de la investidura, y Podemos, desde el otro, han negado este martes sus votos al llamado “decreto antiapagones” que aplaudían desde las eléctricas hasta las renovables y desde Bildu hasta ERC. Miles de millones de inversión y medidas para acelerar la transición energética se han quedado en el aire hasta que el Gobierno enmiende el decreto y lo vuelva a llevar a votación.

No sólo. Una de las medidas estrella del programa social del Ejecutivo de coalición, la reducción de jornada laboral a 37 horas y media, ha tenido que ser retirada del listado de votaciones pendientes antes de las vacaciones parlamentarias porque Junts no da todavía su apoyo. Al menos, todos los socios han refrendado la reforma del reglamento del Congreso que pondrá coto a la impunidad con que agitadores de ultraderecha se han infiltrado en el parlamento. Parapetados tras una acreditación de prensa acosan a diputados y periodistas haciéndose ’dueños’ de las ruedas de prensa, saltándose turnos, convirtiendo las preguntas en soflamas e insultando a quien les hace frente. Necesitamos que se aplique con urgencia y rigor y el trabajo informativo en tan insigne lugar pueda volver a realizarse con libertad y sosiego.

El entorno presidencial encomienda mucho a septiembre tras los supuestos beneficios de un agosto menos preñado de sobresaltos judiciales y parlamentarios, pero nada hace suponer que estos decaigan por el mero efecto del calendario. La aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para este 2025, que ya enfila su segunda mitad, no se percibe por indicio alguno ni tampoco que la actividad del juez Peinado, por ejemplo, vaya a reducir su intensidad ni enfoque hacia la mujer del presidente pese a las recientes reconvenciones a su instrucción de instancias superiores.

Todo sigue en pie. Como también la determinación de Sánchez de no dejar que lo tumben. Lleva dos años afanándose en ello y sorteando numerosos ‘match ball’. Veremos si los otros dos que restan es capaz de cumplirlos como tantas veces ha prometido.

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