Escrito por • 10:51 am• Política

Nueva prueba de resistencia para Sánchez… y para sus socios

Inmaculada Sánchez

No amaina. La tormenta política desatada por la imputación de Rodríguez Zapatero continúa arrasando el suelo que pisa el Gobierno. El retraso en la declaración del expresidente ante el juez, solicitada por su abogado para estudiar el extenso sumario, alarga hasta el 17 de junio la incertidumbre sobre sus argumentos de defensa mientras los indicios en que se apoya el auto se convierten en irrefutables pruebas de una inapelable condena para PP y Vox. Por si tamaño escándalo no fuera suficiente la UCO ha registrado oportunamente esta misma semana la sede de Ferraz y los domicilios de Santos Cerdán y Gaspar Zarrías dentro de su investigación sobre los pagos en metálico en el PSOE y acaba de imputar a su actual gerente. Los socialistas no dan abasto para digerir tanto desasosiego. Algún socio ha empezado a flaquear pidiendo elecciones, aunque ninguno quiere dar el paso de una moción de censura de la mano de Vox. La capacidad de resistencia de Sánchez vuelve a ponerse a prueba como nunca antes. Pero también la de sus apoyos parlamentarios.

Aunque dudásemos que fuera posible, el ambiente vuelve a elevar su temperatura máxima y en Génova alimentan una vez más la llegada del momentum irreversible para expulsar a Sánchez de La Moncloa. Y van unos cuantos. Aznar, esta vez, ha querido reivindicar la autoría del  “quien pueda hacer, que haga”, regocijándose de sus efectos y haciéndolo resonar de nuevo en un vídeo en redes. Feijóo, entre tanto, clama ante los socios del Gobierno el apoyo a su soñada moción de censura pero ni toda la caballería policial y judicial lanzada contra el PSOE consigue moverlos de su posición por muy enfadados que sigan, a la vista de lo acontecido y de lo que queda por llegar.

Este jueves arranca en la Audiencia Provincial de Badajoz el juicio contra el hermano de Pedro Sánchez y en poco más de una semana su mujer, Begoña Gómez, está citada por el juez Peinado para comunicarle su procesamiento y la apertura de juicio oral. El inefable magistrado se ha permitido advertir en el auto de citación que podría tomar medidas cautelares debido a las altas penas asociadas a los delitos de los que se la acusa. Y también que puede mandar a la fuerza pública a por ella si delega en su abogado para no comparecer. Recordemos que Manos Limpias solicita nada menos que 24 años de prisión para Gómez, pese a que la Fiscalía pida su completa absolución, como ya pidió infructuosamente el archivo de la causa, por no percibir existencia de delito alguno.

Sentar en el banquillo de los acusados a la esposa y al hermano del presidente Sánchez es uno de los grandes triunfos de la ofensiva judicial de la derecha contra este Gobierno. No sorprende la sonrisita que exhibe Aznar en su reciente arenga en redes animando a “seguir haciendo” a todo el que pueda. También los meses en que la situación judicial de Zapatero seguirá dando carnaza a su exigencia de elecciones mueve al alborozo en Génova. O la cercana sentencia del Supremo del ‘caso mascarillas’, con previsible condena al exministro José Luis Ábalos. El ‘final feliz’ que presumen en el PP, sin embargo, pende, en realidad, de otra causa judicial con acusados menos llamativos, la que investiga a la supuesta fontanera de Ferraz, Leire Díez.

Es esa investigación la que ha llevado al juez Pedraz a mandar a la UCO a registrar los despachos y ordenadores de la sede central del PSOE y los domicilios de Santos Cerdán y de Gaspar Zarrías, y a imputarlos a ambos, además de a la actual gerente del PSOE Ana María Fuentes. Una posible financiación irregular del partido es la línea que una mayoría de los que apoyaron la moción de censura con la que Sánchez llegó a La Moncloa han trazado en más de una ocasión para soltar amarras con él. Gabriel Rufián la recordaba este miércoles tras enterarse de los registros y de la imputación de la gerente federal, aunque requiriendo pruebas y una sentencia firme.

El argumento político del bloque de la investidura fue, en su momento, echar del Gobierno a un partido que acababa de ser condenado por corrupción en el caso Gürtel. Los numerosos casos de supuestas corruptelas que han ido rodeando a cargos del PSOE en los últimos tiempos no han entrado, por el momento, en esta categoría y el propio partido se ha encargado de poner distancia con ellos de inmediato.

Sánchez ha intentado transmitir algo de sosiego a los suyos este miércoles desde Roma, reiterando su apoyo a Zapatero, incluso después de haber leído el sumario y consultado con expertos en derecho. Y también a los socios, confirmando la total colaboración de su organización con la justicia en las investigaciones en curso, y también su respuesta sobre las personas implicadas en cuanto haya indicios sólidos, exonerando al PSOE de los supuestos delitos. “Lo que está pasando no impugna lo que está haciendo el Gobierno”, ha querido también recordar a quienes sostienen a su Ejecutivo en el Parlamento. Nueva prueba de resistencia para Sánchez y sus socios. Veremos si continúa superándola.

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