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Juan María Nin, especialista en marcharse, elegido presidente del Círculo de Empresarios. La salida de Caixa fue un antes y un después

Un Círculo que no ha parado de avanzar hacia la derecha. Con Espinosa se rompió la luna de miel con el PSOE. Con Nin, que se define progresista, puede recomponerse. 

Juan María Nin, Barcelona, 1953, abogado, economista, politólogo, y sobre todo bancario -en la Caixa, Sabadell,  Santander  y Société Generale-, que actualmente ejerce como presidente de Itínere Infraestructuras, Hábitat, Morabanc y de ITP Aero, ha sido elegido presidente del Círculo de Empresarios, donde era vicepresidente, en sustitución Manuel Pérez-Sala, quien ahora pasará a ser presidente de honor, como todos los que abandonan el sillón presidencial.

En el Círculo no se celebran elecciones propiamente dichas con urnas y distintos candidatos, tal como en los últimos comicios se ha producido en el Cercle de Economía donde al haber dos candidaturas se ha pasado de la cooptación entre los notables a una verdadera elección.

En el Círculo de Empresarios está todo atado y bien atado por un procedimiento tortuoso de designación en el que se mezcla la monarquía electiva por el monarca saliente, en este caso Manuel Pérez-Sala, previa cooptación sin votos de un sanedrín de notables (ahora rebautizado por la más presentable denominación de “Comisión de Nombramientos”) como en las empresas cotizadas donde se barajan distintos nombres y de donde sale una decisión unánime. Antes se reunían los más viejos del lugar en un grato almuerzo y lo decidían a los postres.  Ahora, la elección de presidente se efectúa en este círculo selecto refractario a la disputa electoral.  Nunca ha habido más de un candidato.

El comité de nombramientos está integrado, entre otros personajes, por los expresidentes y los socios más antiguos con la voz más alta de los fundadores y con la aceptación o previa propuesta del fundador más antiguo entre los fundadores vivos (todos tienen más de 80 años) que en este caso es el venerado Juan Entrecanales, presidente de honor de Acciona que tiene 89, la auctoritas suprema. El nuevo, Nin, tiene 71 y el saliente Pérez Sala, 62. ´

La salida de Caixa fue un ante y un después 

Es un hombre liberal, como obliga su carrera bancaria y su presidencia del Círculo de Empresarios, del que se dice que es miembro del Opus Dei. Carlos Rodríguez Braun comentando en el periódico El Mundo el libro de Nin “Por un crecimiento racional: De la Gran Recesión al estancamiento: soluciones para competir en un mundo digital”, (Deusto), publicado el 4 abril 2017comentaba:“Hay pocos banqueros liberales. Mi amigo Rafael Termes lo era, y yo bromeaba con él advirtiéndole que los banqueros rara vez van al cielo, y los liberales nunca. Él, que era numerario del Opus Dei, sonreía y replicaba que la misericordia de Dios es infinita. Así, que Dios le perdone a Juan María Nin este libro, con herejías a tutiplén”.

Juan María Nin Génova (Barcelona, 1953) aporta en el libro Por un crecimiento racional (Deusto) su visión privilegiada de la crisis financiera. En su libro, narra los días anteriores al rescate del sistema financiero español para explicar cómo se llegó al borde del precipicio.

Pregunta. ¿Fue un error ir al rescate de la banca?

Respuesta. No soy partidario de los rescates bancarios, salvo que signifiquen salvar todo el sistema. Y si se hace, de forma selectiva. Eso significa que hay que dejar a los bancos quebrar.

En realidad, entre sus muchos méritos destaca que formara parte del equipo del Ministerio para las Relaciones con las Comunidades Europeas entre 1978 y 1980, participando en las negociaciones para la adhesión de España al Mercado Común Europeo, así como el de haber sido consejero delegado de la Caixa en cuyo entorno trabajó desde junio de 2007 hasta julio de 2014 y de donde fue despedido con un sobre de 16.9 millones de euros, 15 de indemnización  y el resto por sueldo y pensión, un paracaídas saludable cuando se tiene en cuenta que solo llevaba en el cargo seis meses, aunque en la Caixa permaneció durante siete años.

Puede decirse que a partir de entonces, cuando el jueves 26 de junio de 2014 el presidente de CaixaBank, Isidro Fainé, le invitó a cenar para comunicarle que ya no contaba con él, aunque no le han faltado cargos, cambió su vida profesional. La verdad es que Fainé le endulzó todo lo que pudo el amargo cese, manteniéndole algunos chollos como, entre otros, el de consejero en representación de CaixaBank en Cepsa, Gas Natural Fenosa y Repsol.

Aunque no lo confiese nada puede consolarle de la época en que aspiraba a presidir La Caixa después de 30 años de servicios bancarios. Quizás infravaloró el formidable peso en la institución de Isidro Fainé. 

A partir de aquel jueves negro Nin se percató que presumía para el pasado, fuera de la banca. 

Su teléfono dejó de sonar con la intensidad acostumbrada. Habían pasado aquellos tiempos en que se permitió abandonar puestos importantes, como cuando, en 2002, escapó del entonces Santander Central Hispano, donde fue director general de Banca Comercial y director de Empresas. Parece que fue víctima de las tensiones entre Emilio Botín y José María Amusátegui. Se pasó al Sabadell. La segunda salida fue, en junio de 2007, del Sabadell de Josep Oliu a La Caixa de Isidro Fainé. 

Desde entonces solo recibió ofertas de segunda o tercera categoría. Gran vendedor que es, sobre todo de sí mismo, filtraba a la prensa supuestos nombramientos de gran brillo que nunca se confirmaron.  

Nin explicó su salida de forma convencional. En una entrevista periodística le preguntaron: ¿Se plantea usted volver a la primera línea del sector bancario español? Contestó “Ni en España ni fuera. Tenía una vida profesional intensísima y me pareció que mi etapa ejecutiva había terminado. Tuve la oportunidad de decir que terminaba una etapa y decidí no ocupar ningún otro cargo ejecutivo. Pero me interesa la vertiente internacional y estoy en el consejo de Société Genérale. Añadió que su salida de Caixa fue una decisión personal. “Me fui – explicó – porque cubrí un ciclo, lo hice con éxito y no me cuadraban los condicionantes, en sentido positivo, de la siguiente etapa. Fue una decisión que tomé yo y en silencio”

Un Círculo que no ha parado de avanzar hacia la derecha

El Círculo de Empresarios defiende, como es natural, los intereses del gremio, pero desde su nacimiento en 1977, con la Transición, proclamó que su interés no era de representación patronal. Como fuerte defensor de la empresa privada, admite que pueden ser considerados como un lobby, pero añaden que son “un lobby de ideas para el interés general”. Su empeño es mejorar la competitividad de las empresas y enviar propuestas a las Administraciones Públicas, a los partidos, a los agentes sociales y a la ciudadanía en general en beneficio de la economía del país.

Javier Vega de Seoane, un presidente moderado en política, resaltaba, en conversaciones conmigo, el papel crítico del Círculo y citaba una frase de Claudio Boada: “Nosotros somos como los exploradores; el que va abriendo camino, en la vanguardia, recibe los primeros flechazos, pero más tarde otras instituciones de prestigio como el Banco de España o la Unión Europea te dan la razón.  Hemos asumido el papel de que te partan la cara siempre que sirva para algo”.

Cuando se acercaban las elecciones del 82, cuando todas las encuestas daban vencedor a Felipe González este llamó al entonces presidente Foncillas y le dijo: “Mira, lo tengo todo arreglado. No habrá confrontación de ninguna clase. He logrado que todos estemos de acuerdo [en el partido] y nuestro objetivo es lograr el consenso de todos los poderes fácticos para conseguir que España vuelva a funcionar. Por tanto, no os preocupéis”. 

Foncillas le dijo resignadamente que tarde o temprano los socialistas llegarían al poder y que “mejor que el socialismo venga de tu mano que de otro”

José Joaquín Ysasi Ysasmendi que fue presidente prácticamente durante todo el periodo en el que gobernó González me comentó: “Felipe me dispensó una atención muy preferente. La CEOE estaba con Fraga, y Felipe prefería entenderse con nosotros y me confesó: “Yo prefiero entenderme con vosotros y no con estos de la CEOE que son del sindicato vertical. Ya veis que Miguel [por Miguel Boyer, ministro de Economía y Hacienda] es liberal en lo económico; un hombre muy inteligente con quien os vais a entender bien”. Y nos entendimos muy bien. Y con Solchaga también”.

Con Espinosa se rompió la luna de miel con el PSOE

Carlos Espinosa de los Monteros sucedió en 1992 a José Joaquín Ysasi-Ysasmendi por sugerencia de este tras un vivo debate interno. El talante de Espinosa es muy diferente al de su antecesor, y al de los anteriores, y se notó en la forma contundente con que atacó al gobierno socialista. Este reaccionó con idéntica dureza descalificando al Círculo al que tachó de defensor del capitalismo más duro.

Carlos Espinosa de los Monteros

Explica Carlos Espinosa que cuando en 1996 cambia el gobierno reciben a José María Aznar como “un soplo de aire fresco porque su predecesor estaba quemado”. Les gustaba el discurso del vicepresidente económico, Rodrigo Rato, que coincidía con lo que el Círculo predicaba. “Pero – reflexiona en la entrevista realizada para el 35 aniversario – una cosa era lo que decían y otra lo que hacían. Poco a poco nos fuimos dando cuenta que si los liberales no gustábamos al gobierno socialista tampoco les gustábamos a los populares. Es cierto que hicieron cosas bien, como privatizar las empresas del Estado, pero lo hicieron con nepotismo. Pusieron a sus amigos al frente de las mismas porque se fiaban de ellos y así se produjeron casos como el de Juan Villalonga en Telefónica… y alguno más”.

Y hace autocrítica: “En esto tenemos que reconocer que nosotros no podemos ponernos ninguna medalla. No fuimos capaces de ver las terribles consecuencias de la cultura del pelotazo ni de denunciarla. Nos faltaron reflejos. Teníamos que haber realizado una crítica más dura y haberla condenado con contundencia. No lo hicimos”.

Decepción con Aznar durante el mandato de Azpilicueta

A Manuel Azpilicueta le correspondió ejercer la presidencia del Círculo entre 2000 y 2004, o sea durante el periodo en el que José María Aznar disfrutó de mayoría absoluta. En sus declaraciones para el libro del 35 aniversario del Círculo en entrevistas realizadas por Mariano Guindal expresa su decepción ante el comportamiento del presidente en su segundo mandato.  

“Aznar perdió el rumbo – diagnostica – y empezó a hacer cosas sorprendentes como la boda de su hija en El Escorial o la foto de las Azores. Dejó de lado el impulso reformista para dedicarse a la política exterior. Nuestras críticas y sugerencias comenzaron a ser mal recibidas en el palacio de la Moncloa. Nosotros pensábamos que el gobierno no estaba haciendo lo que había prometido. Eso se visualizó con las televisiones autonómicas; lejos de privatizarlas como había prometido se convirtieron en un derroche, incluida la falta de control del gasto de RTVE. Lo mismo sucedía con la burocracia estatal, que seguía extendiéndose a lo largo y ancho del territorio nacional. Fue en aquella época cuando se pusieron las bases de la burbuja inmobiliaria, que tan cara tuvimos que pagar una década después”.

“Los encuentros con José María Aznar no fueron frecuentes – me comentó Javier Vega de Seoane para mi libro “El malvado Ibex”– pero nada más llegar al Gobierno en 1996, aceptó presidir nuestra décima conferencia anual. Tuvimos buena relación con algunos de sus ministros, como Josep Piqué y con Rodrigo Rato, que venía a todas nuestras asambleas, pero con Aznar no tanto. Y mucho menos en su segundo mandato, en el de la mayoría absoluta, cuando entra en levitación y ya no se entendía con nadie. No admitía discrepancias en la seguridad de que siempre estaba en posesión de la verdad. Quien no pensaba como él lo consideraba su enemigo. Era muy radical para nuestro gusto y entró en cesarismo”.

Zapatero se negó a recibir a Claudio Boada

Los mandatos de los presidentes del Círculo vienen a coincidir, aproximadamente, con los de los presidentes del Gobierno. Es una coincidencia pues no parece que esté hecho a propósito. A Claudio Boada Pallerés, el quinto de la organización, le correspondió la etapa de los dos gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero. De 2004 a 2012.

Claudio Boada

Zapatero, a quien tanto le gustaba reunir a banqueros y grandes empresarios, se negó a recibir al Círculo de Empresarios presidido por Boada durante todo su mandato a pesar de sus numerosas peticiones. Fue el único presidente del Gobierno que se negó a ello. Solo se vio con el Círculo antes de llegar al poder en un acto puramente propagandístico en la precampaña de 2004. Fue la última vez que le vieron. 

Zapatero rompió una de las reglas que fija el Círculo: que los encuentros de una personalidad política con los socios deben celebrarse a puerta cerrada y que lo que allí se hable debe tener carácter de off the record. 

Zapatero inició su intervención a las siete de la tarde y a las siete y media ya circulaba un teletipo de Europa Press contando lo que estaba diciendo el aspirante a la presidencia del Gobierno. Al día siguiente salió una amplia información en todos los medios. 

Claudio Boada que había sido elegido presidente pero que todavía no había tomado posesión, era presidente in péctore, llamó alarmado a Juan Cacicedo, vicesecretario general del Círculo y responsable de las relaciones con la prensa: “¿Qué ha pasado Juan?”. “Pues que Zapatero lo ha filtrado, Claudio”, le aclaró Juan. Le interesaba al candidato socialista que se supiera que había tenido una reunión con los empresarios. Nunca más le vieron. 

Durante la etapa de Boada, hasta marzo de 2012, no tuvieron con Zapatero prácticamente ninguna relación. Hubo algunos contactos con sus ministros, pero sin mucha trascendencia. No tuvieron problemas con Pedro Solbes, pero sí con su sucesora Elena Salgado; hubo buen trato con Jordi Sevilla y Ramón Jáuregui, pero muy malo con Miguel Sebastián que les acusó en una asamblea, cuando era director de la Oficina Económica de Presidencia, de que el Círculo era del PP. 

 “Mariano Rajoy –explica Claudio Boada a Mariano Guindal en el libro del 35 aniversario del Círculo– llegó a La Moncloa en 2011 con una aplastante mayoría absoluta y un PSOE desfondado. El Gobierno tuvo una oportunidad de oro para abordar las reformas que estaban embalsadas desde hacía décadas y no la aprovechó suficientemente. Muchos quedamos decepcionados al ver que se priorizaban los temas políticos a los económicos. En una situación de emergencia como ésa, el Gobierno tendría que haber sido más técnico que político, lo cual no ha sido así. Me sorprendió que el PP, sabiendo que iba a gobernar, no se hubiera preparado mejor para tomar el relevo”.

Boada acusó a Zapatero de “construir el edificio del estado de bienestar sobre arenas movedizas” y sostuvo que cuando explotó la burbuja inmobiliaria el montaje se vino abajo como un castillo de naipes. “Nosotros – explica – al igual que otras instituciones, vimos que venía el tsunami y lo advertimos. Pero aquello no le gustó al Gobierno, que negó la crisis hasta que le estalló”.

La muy polémica Mónica de Oriol

Mónica de Oriol

La única mujer que ha presidido el Círculo se ha distinguido no por ser mujer sino por sus polémicas declaraciones, alguna de las cuales la obligó a rectificar al día siguiente explicando que se le había entendido mal.   Fue cuando en octubre de 2014 recomendó a los empresarios que evitaran contratar a mujeres en edad fértil. Poco después, en diciembre, expresó su decisión de no presentarse a la reelección. Estaba cansada, según filtró a los medios de que no se reconocieran sus esfuerzos en pro del liberalismo propio de la entidad y de su deseo de dedicarse plenamente a la gestión del grupo fusionado Seguriber y Umano, así como a sus cargos de consejera de Indra y de OHL.

Antes, en mayo del mismo año propuso bajar los salarios mínimos para los jóvenes sin cualificación. Una medida que, en su opinión, estaba orientada a “sacar a los ninis del limbo en el que viven”. También tuvo que rectificar. 

Vega de Seoane sin entusiasmo con Rajoy

Javier Vega de Seoane presidió el Círculo desde marzo de 2015 hasta el mismo mes de 2018 durante el gobierno de Mariano Rajoy. “Con Mariano Rajoy – me comentó – es imposible llevarse mal pero tampoco puedes contar con su entusiasmo ni a veces con la colaboración que necesitas”.

Javier Vega de Seoane

Vega de Seoane en su charla con el autor ponía buena nota a Luis de Guindos y a Fátima Báñez; no tan buena a Cristóbal Montoro. Durante el mandato de Vega de Seoane se vieron poco con Rajoy pues las cuestiones económicas las solía delegar. 

“Con quien hemos tenido mejor relación – me indica Javier Vega de Seoane – ha sido con el PSOE en la época de Felipe. Es el hombre con más capacidad de empatía de los que conozco. Nos entendíamos particularmente bien con Solchaga y con Boyer. La liberalización de la economía vino más de los gobiernos de Felipe González que de los de la derecha, pues cuando no tienes complejos y eres práctico tomas iniciativas que son necesarias…pero cuando perteneces a la derecha, como tienes el complejo de serlo, no te atreves a adoptarlas”. 

Felipe González les recibía una o dos veces al año y mantenían con él extensas charlas de las que salían encantados, aunque conscientes de que “luego hace lo que le da la gana”. Recuerda Javier la última reunión con él: “Estábamos en la antesala y comentamos entre nosotros: “Estemos atentos, no nos creamos todo lo que nos va a contar “. Felipe ha sido un hombre muy importante en la historia reciente y sigue siendo un fenómeno. Es una personalidad a la que se le echa mucho de menos en la presente circunstancia…Era un verdadero líder y no como otros que gobiernan con las encuestas”. 

La crítica más dura fue expresada por Claudio Boada: “Mariano Rajoy –explica a Mariano Guindal en el libro del 35 aniversario del Círculo– llegó a La Moncloa en 2011 con una aplastante mayoría absoluta y un PSOE desfondado. El Gobierno tuvo una oportunidad de oro para abordar las reformas que estaban embalsadas desde hacía décadas y no la aprovechó suficientemente. Muchos quedamos decepcionados al ver que se priorizaban los temas políticos a los económicos. En una situación de emergencia como ésa, el Gobierno tendría que haber sido más técnico que político, lo cual no ha sido así. Me sorprendió que el PP, sabiendo que iba a gobernar, no se hubiera preparado mejor para tomar el relevo”.

Manuel Pérez-Sala

Pedro Sánchez se ha “beneficiado” de los ataques más duros en los que no falta lo de la amnistía. Refriéndose al “Plan 2050”, el Circulo, presidido entonces por Manuel Pérez-Sala, calificaba la presentación del documento de un brindis al sol y carece de sentido”, especialmente tras una gestión “francamente deficiente” del Gobiernopor la pandemia y por otra serie de prioridades de orden político, como las elecciones madrileñas o los indultos de los líderes independentistas en prisión”.

Y el expresidente John de Zulueta se preguntaba cómo podría ganar la confianza un gobierno que “se ha parapetado en la propaganda y se ha puesto de perfil en la gestión (…) “Si el Gobierno es incapaz de controlar lo que ocurre en tres meses, ¿va a construir las tres próximas décadas?, remachaba.

John de Zulueta 

En el momento de su relevo por Pérez-Sala, Zulueta destacó que su mandato había estado marcado por dos cuestiones principales: la pandemia del Covid-19 y un Gobierno débil, dividido e inestable».

Zulueta intentó abrir un Círculo un tanto cerrado

Zulueta intentó ampliar un círculo un tanto cerrado, entre cuyos anteriores presidentes – Zulueta fue el octavo – predominaban altos funcionarios en excedencia, abogados y técnicos comerciales del Estado, que nació marcado por la influencia decisiva de José María López de Letona, que había sido ministro de Industria con Franco y que no fue el primer presidente porque le nombraron poco antes gobernador del Banco de España. Fue Letona su ideólogo y quien seleccionó a los fundadores 

Su primer presidente desde la fundación en 1977 hasta 1984 fue Santiago Foncillas abogado del Estado y consejero delegado de la entonces empresa pública Telefónica. Le sucedió José Joaquín Ysasi Ysasmendi, también abogado del Estado. 

El Comité de Nombramientos decidió que John Zulueta sería el hombre adecuado para modernizar el Círculo y pasar de las fronteras españolas al mundo; alguien que tenía una visión más global de los negocios debido a su experiencia en multinacionales. 

Zulueta se confiesa como un progresista liberal. “Soy liberal – me explicaba – en el sentido en que se aplica el término  en Estados Unidos, de izquierdas en política y de derechas en economía. Soy liberal en la acepción europea de connotaciones derechistas aunque solo en lo que a la economía se refiere pero no en lo social.  Yo apoyo lo del matrimonio homosexual, para ponerte un ejemplo, pero estoy en contra del intervencionismo estatal. En religión soy católico, pero no practicante”.

De puro lobby a centro de pensamiento

El Círculo nació como una copia del Business Round Table de Washington, un lobby de las 100 empresas más potentes de USA que pretenden influir en favor de la libertad de empresa. El Círculo español nació también con 100 dirigentes de grandes empresas, pero se ha ido abriendo y ahora cuenta con más de 200 entre los que hay dirigentes de medianas y pequeñas. Están a título personal pero la cuota la pagan sus respectivas empresas. 

“Somos un grupo diverso – me explicaba Zulueta. – Hemos evolucionado de puro lobby a centro de pensamiento. En el lobby clásico, el de USA, sus integrantes son profesionales que reciben un salario y se registran en un libro, son una profesión como la de consultor, pero aquí como lo del lobby está mal visto, hemos evolucionado hacia un centro de pensamiento, pero intentamos tener influencia. 

Nin, conciliador

Juan María Nin se mostró conciliador y con voluntad de entendimiento en una entrevista del pasado domingo en el diario El País realizada por Amanda Mars y Jesús Sérvulo, quienes comentan que Nin asume el liderazgo de la institución empresarial con el objetivo de dar un giro en el tono de la institución para que tenga una mirada más abierta.

Explica el entrevistado: “Sí, el Círculo como institución puede haber desarrollado una imagen externa que parece más conservadora. Pero ser conservador también es legítimo. Hay que conservar la naturaleza, hay que conservar los valores éticos, la justicia social… La institución ha tomado la decisión de poner al frente a alguien que no es precisamente conservador. Es una nueva etapa. Nacimos en 1977 para promover y fomentar la democracia liberal, que ha dado el punto máximo de progreso de la humanidad. Fuimos clave en el progreso social y económico de España. Puede haber una imagen conservadora, pero ver la esencia del Círculo desde su fundación muestra que nos hemos apropiado del progreso. Y como yo soy progresista y reencarno el progreso como presidente, este Círculo va a cabalgar sobre el progreso, con luces largas para los grandes temas, mirando al futuro”.

Y recalca: “Estoy convencido de que hay una sana ambición de ajustar las cuentas públicas por parte del nuevo ministro de Economía y de la ministra de Hacienda. Pero insisto en que ahora tenemos una nueva norma europea sobre reglas fiscales, que es de obligado cumplimiento. Nosotros como Círculo de Empresarios apoyamos el nuevo marco fiscal aprobado bajo la presidencia española”.

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